jueves, abril 27, 2006

El hombre del río


Romualfo no era un pescador más, no se dedicaba a pescar con una caña último modelo a los confiados autos marinos amantes de los gusanos. Ni tan siquiera era de esos extravagantes hombres de camisas a rallas azules que coleccionaban botas venidas de quién sabe dónde. No, Romualfo, como antes su padre y antes de este su abuelo (que, curiosamente fue el padre de su padre), utilizaba una heredada caña de bambú indio para repescar recuerdos.

Romualfo se ganaba bien la vida, o eso pensaba él, pues le bastaba una lata de judías y la sonrisa de una dama, niño o anciano para ser feliz. Y las sonrisas le llegaban a diario, pues Romualfo era querido por todo el pueblo.

Gracias a Romualfo las viudas centenarias recordaban sus noches de pasión con difuntos, los niños se estremecían al volver a sentir la llegada al mundo y los pobres el día que fueron ricos. Romualfo, por su parte, sólo había olvidado una cosa, como dejar de pescar.


Textos: Alpargatus
Imágenes: FHNavarro

posted by Alpargatus at 5:44 PM

0 Comments:

Publicar un comentario en la entrada

<< Home

Contribuyentes

  • Alpargatus
  • FHNavarro

English translation (by Google)

Últimas Entradas

  • Fantasmas
  • Minuta
  • Dinastía
  • Fel y Cidad
  • Inmuebles
  • Pinceladas
  • Homenaje de Xoota
  • Presión versus depresión
  • Día lluvioso
  • ¿Ironía?

Powered by Blogger